Han sido siete episodios intensos, llenos de simbologías y quebraderos de cabeza, que han desembocado en el gran clímax de American Gods. Después de varias semanas, por fin vemos a nuestro protagonista haciendo lo que más le costaba -y a nosotros también-: creer.

Conocimos a Sombra como un convicto/exconvicto que tenía varios “problemas” con la fe, y hemos terminado la temporada siendo conscientes del gran cambio del personaje. Por fin, en este último episodio, Sombra cree en los Dioses.

Mucha de la culpa la tiene Ostara (también conocida como Pascua): un nuevo personaje que debemos sumar a la larga lista de antiguas deidades. Ella todavía tiene poder, y no duda en mostrárselo a Sombra.

Junto a este nuevo personaje, por fin Odín (Sr. Miércoles) se reconoce como tal. Al mismo tiempo, conocemos uno de los mayores secretos de la serie -y quizás la gran revelación desde que comenzó la temporada-.

Sombra descubre que los últimos años de su vida han estado completamente planeados: su ingreso en prisión, la muerte de Laura y el encuentro fortuito con Miércoles. Todo formaba parte de un plan de este Dios para que Sombra trabajara con él. Como muchos pensábamos, quizás Sombra tenga mucha más relación con Jesús de la que él mismo pueda pensar.

Por otro lado, Laura y Sweeney continúan su viaje juntos, ofreciéndonos algunas de las mejores escenas del episodio -y de la temporada, todo sea dicho-. Ambos, con su propio camino y alejados ya definitivamente de Miércoles, emprenden un camino con final todavía por determinar.

Con todos -o casi todos- los personajes reunidos en la fiesta de Pascua, por fin se declara la guerra y nos quedamos a las puertas del gran enfrentamiento. La historia continuará, no sabemos cuándo, pero sí estamos seguros de que la espera va a ser demasiado dura.

Y a ti, ¿qué te ha parecido la primera temporada de American Gods? ¿Quién crees que vencerá en la próxima guerra que se avecina?