DATOS BIO

Jason Statham, “El pelao” para los amigos.

26 de julio de 1967, Derbyshire, en plena campiña inglesa.

A.K.A. XTRM: Alopécico Adrenalínico

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  • Empezó a repartir:

A pesar de dar mucho la brasa a sus padres para que le apuntaran a kung-fu o a kickboxing, los señores Statham se decantaron por el karate, por aquello del orden y la constancia. Como al todavía melenudo Statham lo de la disciplina no le acababa de hacer gracia, se acabó cambiando a natación. Con ella ocupó 12 años de su vida y llegó a formar parte del equipo olímpico británico, luchando por el honor de la Reina en unos juegos de la Commonwealth. Eso sí, lo del agua era sólo la canalización de un chaval que si no fuera por los saltos “probablemente se hubiera metido en muchos problemas”, según su madre.

  • Saltó a la fama por:

Saltar venía saltando desde los 10 años en piscina olímpica, pero su relación con la fama empezó gracias a la ropa. La cara del bueno de Jason, al que ya le empezaba a clarear el cartón, llenó varios escaparates londinenses cuando le fichó Tommy Hilfiger. Después, varios vídeos musicales y la copa que le cambió la vida: un gin-tonic con Madonna, que le presentó a su marido Guy Ritchie.

  • Siguió repartiendo estopa:

Después de debutar con Ritchie en Lock and Stock, la carrera de Statham como buenazo del barrio solo fue en ascenso. SnatchTransporter y The Italian Job fueron sus tres grandes pilares económicos para seguir repartiendo. Así, en menos de diez años hizo casi 30 películas, entre las que hay que destacar el resto de las sagas del transportista, Crank, Cellular y Los mercenarios, en la que se reunió con toda la casta del hostión padre.

FICHA XTRM

Es experto en: llevar objetos, personas o mercancías del punto A al punto B. Aunque a veces tenga que pasar por el H, el Z o por encima de un buen montón de matones.

Cuerpo a cuerpo: es lo que mejor se le da. Si no te cruza la cara con una llave de karate, te la pone morada con un buen gancho barriobajero inglés. La navaja suiza de Shakespeare.

Sus armas favoritas: dale una buena 9 mm y él hará el trabajo, pero no le hace ascos a un buen rifle con mira telescópica. ¿Para qué mancharse las manos?

La muerte también conduce: aunque pelo no le sobre, sí le sobran carnets. Conductor de avionetas en la vida real, a las órdenes de Stallone le llegamos a ver a los mandos de un helicóptero. Lo suyo es un buen Jaguar, claro.

Redecorando tu casa: ya sabemos que los ingleses, por muy refinados que sean, no tienen mucho ni muy buen gusto. Eso sí, el bueno de Jason  se acaba de gastar junto a su churri Rosie Huntington la friolera de 13 millones de dólares para su nueva mansión de Beverly Hills. No creemos que le importe no tener un Oscar para decorarla.

Su gran enemigo: ¿Los genes alopécicos? Es broma. No se lo cuentes. Por favor. Si Jason Statham conoce a un enemigo bien es el tiempo. Tanto haciendo de guardaespaldas aguerrido como con la droga de Crank en vena, el protagonista de Death Race siempre se las ha tenido que ver con el implacable reloj.

Colegas conocidos: Guy Ritchie, 50 Cent, Stallone y Dwayne Johnson están siempre en la marcación rápida del inglés. Nunca se sabe cuándo el mundo tal y como lo conocemos puede estar en peligro otra vez.

Algo más que patadas: No todo son hostias en misa. Consciente de venir de un barrio pobre, a Statham no se le ha olvidado dar oportunidades como la que él tuvo a través del deporte. Así, su asociación infantil ayuda a niños de familias pobres a encontrar soluciones a través del fútbol.

Migas de pan: Aunque naciera en Derbyshire y su vocación siempre aspire a defender a la reina Isabel, la carrera de Statham le ha llevado a Hong-kong o Taiwán, donde residió un tiempo antes de mudarse definitivamente a Hollywood. Gran amante de los viajes, y amigo de sus amigos, no descarta volver a su Gran Bretaña natal a ver cómo “se apaga lentamente” su estrella. ¿Cuántos poetas son capaces de hacer un salto mortal?

Frase Lapidaria: “Vengo de la nada, así que no me da miedo volver allí”.