El hombre sin pasado es una de las cintas más exitosas de la década del cine coreano. No se trata una cinta muy romántica, sino de un apasionante thriller que os recordará que en esto de la acción, hay una industria que va por delante de, marcando el camino y los ritmos. ¿Qué debemos saber de esta película?


1. Supera los planteamientos análogos

No nos vamos a engañar. La trama de El hombre sin pasado la habéis visto ya muchas veces. Desde Leon el profesional hasta ejercicios de acción más recientes como The Equalizer, con un (magnífico, para variar) Denzel Washinton leyendo la cartilla a la mafia rusa. Lo que eleva a la película de Lee Jeong-Beom es precisamente su naturaleza asiática, lo que la distancia de todo lo que hace Hollywood. Desde el trazado de personajes (pocos malos vais a ver como estos, y pocos buenos os van a emocionar como Tae-Shik y So-Mi) hasta la estética, cuidada hasta el último detalle, y su sensibilidad, exquisita y fuera de rango para el cine que nos llega desde la meca del cine occidental. Cuando hablamos de una de las mejores películas coreanas de la década no solo nos estamos refiriendo a sus escenas de acción

2. Acción, bendita acción

… Escenas de acción que os van a voltear directamente en el sillón. Porque la narración arranca ya en sus créditos iniciales antes incluso de presentar a los protagonistas, lo que os va a atrapar sin remedio, y porque estamos hablando de una calculada dosificación de la acción que os dirige sin posibilidad de bajaros del tren a una media hora final de gloria pura, en la que El hombre sin pasado da un golpe de estado en vuestra memoria para reclamar con su salvaje final de fiesta un puesto muy destacado (y también muy aventajado) dentro de vuestro cine de acción. Todo funciona como un reloj de precisión.

3. Su narrativa

¿Se puede contar lo mismo de otra manera? ¡Se puede! Y El hombre sin pasado es un buen ejemplo de por qué es tan importante el cómo como el qué. En este caso, una historia que ya hemos visto muchas veces es capaz de brillar con luz especial gracias al virtuosismo de Lee Jeong-Beom (que también está detrás del guion) con la cámara. Elipsis, planos secuencias y coreografías de escuela que terminan por impedir que El hombre sin pasado sea una película más de acción.

4. Un acierto de protagonistas

El personaje de Tae-Shik no habría sido posible sin Won Bin. Así de claro y así de sencillo. Pese a que el actor no estaba contemplado en un principio para interpretar al protagonista, su interés e insistencia convencieron a Lee Jeong-Beom, que acabó dándole el papel en una decisión que fue clave para el éxito de la película. Junto a él, la joven Kim Sae-Ron dando vida a So-Mi, a la que dota de una profundidad emocional insólita (su apodo de “la Dakota Fanning coreana” no es gratuito) con tan solo 9 años. Por aquel entonces la actriz era un futuro en la industria coreana. Hoy es día es su sólido presente.

5. Un éxito de taquilla y de crítica

Ni Origen ni Iron Man 2 pudieron con ella en 2010. El hombre sin pasado se alzó como reina de la taquilla coreana con más de 6 millones de espectadores y 43 millones de dólares recaudados. Además, la cinta es un raro ejemplo de que una película muy popular también puede ser una buena película. Y así lo avalan sus 28 premios en Festivales internacionales y las 8 veces que Won Bi tuvo que alzar un premio a Mejor actor por su trabajo. Kim Sae-Ron, por su parte, levantó en dos ocasiones el premio a Mejor actriz revelación (Premios del Cine Coreano y MaxMovie Awards).


Hacednos caso y conceder vuestro tiempo a El hombre sin pasado, una obra magna del cine coreano de la década que podréis disfrutar el sábado 14 de septiembre (18:20), como siempre, aquí en XTRM. En la casa del mejor cine de acción.