Arañas gigantes, tiburones voladores, reptiles alienígenas… Ya no hay límites para la creatividad. Los efectos especiales del siglo XXI, con sus más y con sus menos, nos han dejado para el recuerdo auténticas y divertidísimas bizarradas animales que han acuñado el término mockbuster para definir a todo un subgénero del siglo XXI.

  • Ratas en el Internado (Tibor Takács, 2003)

En muchas cintas de género nos encontramos con misteriosas desapariciones en un hospital psiquiátrico, pero las expectativas cambian bastante cuando las desapariciones son a causa de una plaga de ratas asesinas mutantes. Entre los pasillos del hospital podemos encontrarnos a Ron Perlman en el papel de director del psiquiátrico a las órdenes de Tibor Takács, nombre detrás de la película de Sabrina y gran cultivador de la serie Z.

  • Komodo vs. Cobra (Jim Wynorski, 2005)

Un dragón de Komodo gigante y una cobra (por supuesto, también gigante) se verán enfrentados en esta aventura protagonizada por un grupo de activistas que, en su viaje a una isla desierta, tendrán que apañárselas para sobrevivir y descubrir la conspiración detrás del “proyecto carnívoro”. Arduamente criticada por las pistolas con balas eternas que no parecen terminar nunca, entre sus protagonistas encontramos al actor Michael Paré, que comprometido con el proyecto ejerce también como productor, y a Glori-Anne Gilbert, bailarina y modelo erótica además de actriz, habiendo protagonizado hasta una portada para la revista Playboy. Otra cosa no, pero de una manera u otra carne parece que va a haber para rato.

  • Arañas devoradoras (Tibor Takács, 2007)

Cuando un grupo de esquiadores acude a una estación de esquí con el fin de entrenarse para las Olimpiadas lo último que se esperan es una plaga de enormes arañas dispuestas a matarlos. Como referencia, a la hora de generar los arácnidos digitalmente se tuvieron en cuenta todo tipo de arañas. Solo las de bobina (que cazan utilizando una red en este formato) y las de presa (que tienden una trampa bajo tierra) están obviadas en la realización. La cinta contó con un generoso presupuesto de aproximadamente dos millones de dólares.

  • Saga Megatiburón (2009-2015)

“Un pulpo y un tiburón gigantes se enfrentan en las playas de la costa californiana”, a estas alturas de la lectura no es lo más raro con lo que te vas a encontrar hoy. Son hasta cinco las películas que forman la saga de Megatiburón, un animal tan magnificado de la realidad que desayuna ballenas azules si quiere. La franquicia supuso el primer estreno en salas de la ahora conocida productora de ficción Asylum. Entre los cameos y sorpresas en el reparto podemos encontrar a Lorenzo Lamas y a la cantante pop Deborah Gibson (fanática del género). También en términos animales se desvelaban un kolossus y un crocosaurio en varias entregas, solo para descubrir que, como vaticinaba una frase promocional: “Gane quién gane, nosotros perdemos”.

  • Extinción: Predator X (2010, Amir Valinia)

¿Qué harías si descubres un cocodrilo de grandes dimensiones en los pantanos de tu pueblo? Esto es un poco lo que le pasa a Laura cuando regresa a su ciudad natal tras la extraña desaparición de su padre. El director de la cinta pasó cinco años de su adolescencia viviendo en los pantanos de Wachtchun (Louisiana), donde narrativamente se ubica el film. Acción a lo grande con un componente intimista y rural asegurado.

  • Arañas del desierto (Jim Wynorski, 2011)

Por si los horrores de la guerra de Irak no fueran suficiente, ahora un grupo de soldados de élite se tendrá que enfrentar, nada más y nada menos que, a unas letales arañas mutantes. Pese a que la película exagera las dimensiones de los animales, es incierto si verdaderamente las arañas de la zona pueden llegar a medir medio metro, casi a modo de leyenda urbana una foto viral recorrió la red hace varios años y posteriormente fue desmentida al incluir dos arañas camello en lugar de una. Tan discreto fue el presupuesto que los extras que hacían de soldados americanos interpretaban también en los contraplanos a los enemigos talibanes en el frente.

  • Mega Pitón contra Mega Caimán (Mary Lambert, 2011)

La liberación de serpientes exóticas de varias tiendas de animales desatará el caos en la ciudad cuando estas comiencen a incrementar su tamaño… ¿La protagonista? Una fanática defensora de los derechos de los animales, por supuesto, lo que solo tergiversará más la trama. En su reparto nos podemos topar con varias sorpresas, como lo son Tiffany y Deborah Gibson, grandes estrellas del pop de los años 80. Pero no es la única sorpresa, ya que la productora de ciencia ficción Asylum, detrás del film, incluye guiños dentro de la película, jugando a introducir su propio logo dentro de la historia.

  • Pirañaconda (Jim Wynorski, 2012)

Un equipo de cine se va de expedición a buscar localizaciones para su próxima producción, lo que no saben es que a escasa distancia una criatura en celo busca desesperada sus huevos recién robados. Entre el equipo destaca la presencia de Syd Wilder y de la modelo y Miss Universo Shandi Finnessey, pero ambas quedarán claramente eclipsadas por esta criatura mitad piraña, mitad anaconda (poco que explicar) que sin duda, es la estrella de la película.

  • El ataque del tiburón de tres cabezas (Christopher Ray, 2015)

Desde la icónica película de Steven Spielberg, nada más aterrador que un tiburón cuando te vas de crucero. Y si el tiburón está mutado y tiene nada más y nada menos que tres cabezas, el buen viaje está garantizado. Su protagonista, Jason Simmons, está más que familiarizado con este tipo de ataques ya que participó en Los Vigilantes de la playa. Curiosamente es una segunda parte (en la original el tiburón tenía “solo” dos cabezas) y también tiene secuela posterior, en la que los guionistas se vinieron arriba, incorporando no cuatro, sino ¡hasta cinco cabezas!

  • Saga Sharknado (Anthony C. Ferrante, 2013-2018)

No nos tiréis piedras, que todo llega. Poca presentación necesita la que posiblemente sea una de las propuestas más rocambolescas y populares en lo que al género de animaladas se refiere. Tiburones en tornados, una idea original donde las haya que ha sido desarrollada a lo largo y ancho de una saga de hasta seis películas que ha generado un fenómeno fan casi sin precedentes dentro del mundo de la serie B. El título original era Dark Skies (Cielos oscuros) y el ahora indiscutible protagonista de la franquicia, Ian Ziering, estuvo a punto de rechazar el papel. Fue finalmente su mujer quién le convenció para trabajar en la película durante los apenas dieciocho días que duró el rodaje de la primera entrega. ¡Qué gran consejo!